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Como vimos anteriormente el crimen
organizado trasnacional es una gran problemática de seguridad que ha afectado grandemente
a Latinoamérica con la trata de personas, pero lo peor de todo es que no es una
red pequeña sino que es una enorme red que opera a nivel mundial. El inicio de
la trata de personas data a fines del siglo XIX, especialmente a partir de
1900, persistió el fenómeno de la trata de mujeres que se agudizó después de
cada guerra mundial, siendo también víctimas las mujeres europeas, que huyendo
del hambre y de los horrores de la guerra, fueron presa fácil de los
traficantes, siendo utilizadas con fines de explotación sexual y trasladadas
como concubinas o prostitutas, a países de Europa del Este, Asia y África, lo
que llevó a denominar a dicha actividad como trata de blancas, porque se
reclutaba a mujeres blancas, europeas y americanas que eran comerciadas hacia
países árabes, africanos o asiáticos, como prostitutas.
Con esto podemos entender el motivo por
el cual por muchos años se le conoció como “trata de blancas” y esto además
porque quienes eran víctimas de este crimen era mujeres y niñas, sin embargo
con la diversificación del crimen organizado este término se dejó atrás y ahora
se conoce como “trata de personas” dado que ya no solo las mujeres son blanco
del este crimen, sino que ahora hombres, niños y niñas también son blanco, el
crimen trasnacional no perdona nada, edad, color de piel, sexo, nacionalidad,
etc.
Es indignante conocer que hoy en día en
pleno siglo XXI estos crímenes siguen en aumento, que no hemos encontrado
formas de erradicarlos, sino todo lo contrario con el auge de la tecnología es
el crimen organizado quien nos ha sacado ventaja y cada vez va más en aumento.
Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito más
conocida por sus siglas UNODC, entre 2010 y 2012 se identificaron víctimas de
152 nacionalidades diferentes en 124 países de todo el mundo, las víctimas de
la trata suelen ser trasladadas desde países pobres hasta otros más ricos (en
relación con el país de origen) dentro de una misma región.
Las corrientes transregionales de la trata
se detectan principalmente en los países ricos del Oriente Medio, Europa
Occidental y América del Norte. A menudo, esas corrientes afectan a víctimas
del “Sur Global”; principalmente de Asia Oriental y Meridional y del África
subsahariana. Las estadísticas muestran una correlación entre la riqueza (PIB)
del país de destino y la proporción de las víctimas de la trata trasladadas
allí desde otras regiones. Los países más ricos atraen a víctimas de diferentes
orígenes, incluso de otros continentes, mientras que en países menos prósperos
se observan principalmente corrientes de trata nacionales o subregionales.
Esta imagen nos demuestra claramente que
el crimen organizado trasnacional es una red gigantesca que posee muchos
recursos para poder trasportar a las personas de un país a otro y lo peor de
todo es que por más esfuerzos que digan los países realizar estos no demuestran
resultados. Más del 90% de los países de todo el mundo tipifican como
delito la trata de personas. Muchos países han promulgado leyes nuevas o han
actualizado las existentes desde la entrada en vigor en 2003 del Protocolo
contra la Trata de Personas de las Naciones Unidas. Si bien este
progreso legislativo es notable, todavía queda mucho por hacer. Nueve países
aún carecen por completo de legislación en esta materia, mientras que otros 18
cuentan con legislación parcial que únicamente ampara a algunas víctimas o
solamente prevé ciertas formas de explotación. Algunos de esos países son
grandes y están densamente poblados, por lo que más de 2.000 millones de
personas carecen de la protección total que se contempla en el Protocolo contra
la Trata de Personas.
Tan solo hace un par de años atrás en el 2016 se estimó que 40 millones de personas eran víctimas de esclavitud moderna producto de la trata de personas. Esta cifra se compone de: 25 millones de personas sometidas a trabajo forzoso y 15 millones de personas en matrimonios forzosos, en todo el mundo, 5,4 de cada 1.000 personas eran víctimas de esclavitud moderna. En ese mismo año, en el mundo, había 5,9 por cada 1.000 adultos y 4,4 por cada 1.000 niños son víctimas de la trata.
La trata de personas a nivel mundial no
es un problema que nos concierne solo a unos pocos, sino que es un problema que
afecta a la sociedad en general, todos y
todas somos víctimas potenciales del crimen organizado aunque lo pasemos
desapercibido, las consecuencias que deja la trata de personas son incontables,
desintegración familiar, violación de derechos, daños físicos, psicológicos,
inseguridad, prostitución, pedofilia, secuestros, entre muchos otros y en el
peor de los casos muerte.
Referencias
OIT & OIM (2017) Estimaciones
mundiales sobre la esclavitud moderna. Ginebra 2017. Recuperado de http://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/@ed_norm/@ipec/documents/publication/wcms_596485.pdf
UNODC (2014) Informe mundial sobre Trata
de personas. Recuperado de https://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/glotip/GLOTIP14_ExSum_spanish.pdf
Saludos




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